lunes, 21 de octubre de 2013

Historia del Joaquin V. Gonzalez

El Joaquin V. Gonzalez nace en 1904 con la misión de formar como profesores a aquellos profesionales universitarios que así lo quisieran. A medida que fue pasando el tiempo, a partir de los años veinte, los estudiantes que egresaran del secundario con intenciones de ser profesores podían hacer una carrera que duraría cuatro años y al finalizar obtendrían el título de profesor. Es decir, ya no era necesario formarse como profesional universitario para obtener el titulo de profesor en esta institución. Si bien, esta surgió en medio de luchas para ver que institución tenía el poder legítimo de formar profesores, el Joaquin V. Gonzalez supo establecerse como el formador por excelencia de los docentes de nivel medio de la Argentina.


Historia de la tarea de enseñar y el habitus docente

Para entender como llego a conformarse el hábitus docente, debería observarse la historia de la tarea de enseñar en la Argentina.
El trabajo docente en la Argentina desde sus orígenes siempre estuvo diferenciado entre la enseñanza para la escuela primaria y la secundaria. Los maestros normales serían funcionarios públicos subordinados al Estado cuya tarea seria formar a los niños como ciudadanos disciplinados. Su tarea consistía en transmitir un saber suficiente para lograr una identidad nacional que garantizara la cohesión social y la estabilidad política. El maestro normal no estaba preocupado por la formación intelectual. Por el otro lado, el profesor de la escuela media era un intelectual cuya tarea fue formar la élite política que se encargaría de la dirigencia del país. Muchos de ellos eran profesionales que formaban parte de ese círculo. 
Por esta razón, el profesorado fue visto como más prestigioso que el magisterio ya que este último se relaciona más con conocimientos científicos y académicos mientras que por el otro lado, los maestros normales impartían conocimientos básicos que garantizarían la reproducción del orden social.  

Configuracion de la tarea de enseñar en la Argentina


La tarea de enseñar en nuestro país, se fue configurando a partir del interés de formar un estado-nación argentino. En un principio, la educación estaba a cargo de la iglesia o de particulares que eran contratados para ejercerla. Sin embargo, poco a poco, a partir del siglo XIX, esto fue cambiando. Debido a la imperante necesidad de conformar la nación argentina, la escuela lentamente fue convirtiéndose en el espacio social en el cual se produciría la homogeneidad necesaria para que finalmente exista un Estado Nacional: “(La escuela) fue la institución que el Estado nacional creó para su propia legitimación” (Birgin, p. 22)

A su vez, esta institución requirió la asistencia de una numerosa cantidad de docentes. Para que esa homogeneidad en la enseñanza para la constitución del Estado fuera posible, el Estado debía hacerse cargo de la formación de estos docentes y definir cuál sería el saber educativo legítimo que estos debían transmitir. Las escuelas normales se conformaron entonces como las instituciones especializadas en conformar un cuerpo de agentes homogéneos que asegurarían la conformación del Estado argentino. Es asi como: “El magisterio se transformó en una profesión de Estado (…) como un deber y una necesidad del Estado para la conformación de la nación” (Birgin, p. 23)

domingo, 20 de octubre de 2013

Matriz normalista y academicista

Cuando se habla de matriz normalista se habla de un paradigma pedagogico cuyos ejes son el control social y la homogeneización cultural. La matriz normalista concibe al maestro como un sujeto ejemplar y ejemplificador y a la docencia como un apostolado. Este paradigma pedagogico  dió forma a la construcción del habitus docente, es decir prácticas, experiencias y percepciones que son naturalizadas y pasaron a ser considerados "naturales" para todos los docentes. Según Birgin (1999) cuestiones tales como la organización de la entrada y salida de los colegios, recreos, la disciplina y la disposición del aula son elementos de la cultura normalista.

A diferencia de la matriz normalista, la matriz  academicista, propia de la educación media,  apuntó a formar docentes para educar sujetos que después seguirían estudios superiores. El academicismo apunta a saberes sólidos y estructurados científicamente. El academicismo desvaloriza el conocimiento pedagógico en la enseñanza y descree de la neutralidad. la metodología estaba vinculada a los métodos de las diferentes disciplinas.

Con la expansión de la educación media, las escuelas fueron adoptando tacticas escolares propias de los normalistas. 

Configuración de la tarea de enseñar

Historicamente, la tarea de enseñar se configuró como una forma más de regulación social. Birgin (1999) señala que "los sistemas educativos constituyeron una tecnología de Estado para la construcción de las naciones  y para la regulacion de los procesos educativos destinados a la infancia" (p. 11). Esto se ve reflejado en nuestro país en la estatización de la profesión docente y en el creciente interes del estado en la educación y la formación docente. La formación docente puede considerarse parte y hasta consecuencia del proceso de construcción del Estado argentino. El estado se hizo cargo de la formación docente y se constituyó en empleador de la mayoría de ellos. Se constituyó una pedagogía basada en el docente como representante del estado, al servicio de las necesidades del estado. Como consecuencia, se debilitaron los esfuerzos por darle un marco científico a la enseñanza. El docente era simplemente un funcionario de estado cuya función no era ni pensar, ni reflexionar, sino para obedecer ordenes de los funcionarios. Para ilustrar este fenómeno, Birgin (1999) sostiene que "Desde la lealtad (y neutralidad) moderna como funcionarios, los maestros y maestras adhirieron a las finalidades funcionales e impersonales del Estado del que eran servidores. La capacidad ética del burócrata consistía justamente en subordinar  la autorreflexión a la expertez impersonal y neutra de las obligaciones de su oficio" (p.27). Este fenómeno, se observó especialmente en los maestros y maestras de escuelas primarias formados en las escuelas Normales.

A diferencia de los docentes de nivel primario, los profesores de enseñanza media se caracterizaron por su preocupación e interes por formar a la elite política del país. Segun Dussel, esta función se ve reflejada en el curriculum humanista tradicional con enfásis en la enseñanza del latín y griego.  Estos profesores eran egresados universitarios o intelectuales sin título para quienes su desempeño como profesores en los colegios nacionales era una etapa que les permitía progresar en la función pública. A medida que se expandió la educación secundaria, se perdió la función de formación de la elite politica. La consecuencia de este proceso fue el surgimiento de los profesorados para el nivel secundario. Es en este contexto que en 1904,  Joaquín Victor Gonzalez, quien en ese momento se desempeñaba como ministro de Justicia e Instrucción Pública, firma el decreto para la creación del Seminario Pedagogico, que se convertiría en el Instituto Superior del Profesorado "Joaquín V. Gonzalez".