El trabajo docente en la Argentina desde sus orígenes siempre estuvo diferenciado entre la enseñanza para la escuela primaria y la secundaria. Los maestros normales serían funcionarios públicos subordinados al Estado cuya tarea seria formar a los niños como ciudadanos disciplinados. Su tarea consistía en transmitir un saber suficiente para lograr una identidad nacional que garantizara la cohesión social y la estabilidad política. El maestro normal no estaba preocupado por la formación intelectual. Por el otro lado, el profesor de la escuela media era un intelectual cuya tarea fue formar la élite política que se encargaría de la dirigencia del país. Muchos de ellos eran profesionales que formaban parte de ese círculo.
Por esta razón, el profesorado fue visto como más prestigioso que el magisterio ya que este último se relaciona más con conocimientos científicos y académicos mientras que por el otro lado, los maestros normales impartían conocimientos básicos que garantizarían la reproducción del orden social.
No hay comentarios:
Publicar un comentario